Entre maestros

miércoles, 29 de julio de 2009

Temas transversales

La transversalidad en la educación
La transversalidad se caracteriza por la vinculación de la cultura escolar y la no escolar. Ser transversales es sinónimo de apertura y flexibilidad Javier López Osorio http://www.cambiodemichoacan.com.mx/vernota.php?id=73797 La desvalorización del mundo humano crece en razón directa de la valorización del mundo de las cosas. Karl Marx Las profundas transformaciones, como fruto de la globalización y del modelo desarrollo de libre mercado imperante, han repercutido directamente en los objetivos que la educación se ha propuesto. Desde comienzos de la década de los 90 del siglo pasado se ha vinculado a la educación con la transformación productiva, con una incorporación deliberada y sistemática del progreso técnico, conducente a elevar la competitividad internacional (CEPAL/UNESCO, 1992).
En esta perspectiva, se ha puesto mayor énfasis en los objetivos y contenidos disciplinarios tendientes al desarrollo de habilidades y competencias productivas y sociales que en los objetivos referidos a la formación ciudadana. Se sostiene que el conocimiento científico-tecnológico, aquel que se ha universalizado, globalizado e internacionalizado es el que otorga el mayor valor agregado a la producción. Pareciera entonces que el currículum se ha inclinado a aceptar con mayor fuerza la racionalidad instrumental, economicista que acompaña al objetivo de la competitividad internacional, que la racionalidad axiológica, integrativa y comunicacional que se liga esencialmente con la moderna ciudadanía. La transversalidad está llamada a realizar un aporte que permita articular ambas racionalidades.
La transversalidad consiste en lograr una educación institucional más ligada a la vida, y una vida social más educativa.
A partir de esta concepción, se puede deducir la necesidad de ubicar el análisis sobre la transversalidad dentro de un contexto crítico que permita develar las estructuras de poder y control hoy presentes en la cultura escolar, factores que se convierten en elementos relevantes para el alcance de resultados significativos frente a la complejidad social.
Cuando se habla de transversalidad académica y curricular, se involucra la lógica de la escuela, y también de las otras agencias culturales de la sociedad (familia, trabajo, política, deporte, etcétera).
La transversalidad le apuesta a un cuestionamiento profundo de la totalidad escolar y de sus elementos, que requiere de una lógica global, integral, que debilite la insularidad, la atomización y la yuxtaposición generada por la fragmentación. Lo que se vislumbra es la necesidad de un proceso de reconstitución de la escuela.
La transversalidad se caracteriza por la vinculación de la cultura escolar y la no escolar. Ser transversales es sinónimo de apertura y flexibilidad.
Existen varios temas transversales cuyas características son: 1. Promueve la interrelación de las áreas curriculares, avanzando en la posibilidad de superación de la fragmentación del conocimiento.
2. Favorece la vinculación escuela-comunidad.
3. Facilita la circulación y conocimiento de información relevante para la toma de decisiones. 4. Posibilita el desarrollo de formas de participación democratizadoras de los modelos de gestión institucional/educativa.
5. Abre espacios para la reflexión crítica acerca de actitudes y valores que operan como sustento de prácticas y normas políticas, sociales y morales.
6. En algunos en calidad de temas-contenidos; en otros, como habilidades, actitudes y/o valores transversales. Considerando que los valores cumplen un papel dinámico al convertirse en elementos necesarios para el cambio cultural y la transformación social.
7. Se plantea como ligada a una educación cuyo propósito central es la formación para la vida, atendiendo a dimensiones personales, sociales valóricas y cognitivas.
8. Adquiere particular valor y fuerza precisamente para el propósito de alcanzar un equilibrio entre una educación que prepare para la productividad y el empleo, pero que incluya en ella una fuerte formación tanto personal como social.
9. Apunta a la formación de personas con autonomía moral e intelectual, capaces de comprometerse con su propio desarrollo y el de la sociedad, cualidades centrales para una inserción social responsable y activa, tanto en las esferas productivas como ciudadanas.
10. Los temas transversales incluyen tópicos que hacen referencia, preferentemente, a contenidos emergentes e integradores.
11. Cumplen con el cometido educacional de abrir el currículum y la escuela a los grandes problemas sociales, éticos, económicos, tecnológicos y culturales que la sociedad nacional e internacional está confrontando en la actualidad.
12. Plantean situaciones y problemas que los estudiantes confrontan en sus vidas cotidianas como resultado de los procesos de modernización, globalización, cambios culturales y conflictos sociales.
Entre los temas transversales se encuentran, entre otros:
Los derechos humanos; El desarrollo sustentable (sociedad, economía y medio ambiente); La paz; El género; La multiculturalidad y la diversidad cultura; La sexualidad; Los medios de comunicación; La tolerancia y la no-discriminación; El consumo responsable; La resolución de conflictos; La ciudadanía y la democracia; El cooperativismo y autogestión.
No obstante lo anterior, se hace indispensable reflexionar sobre los obstáculos de diferente naturaleza que existen hoy para poder realizar y construir procesos formativos sustentados en la transversalidad. Entre algunos de ellos podemos anotar:
1. La política curricular elaborada por las agencias del Estado. 2. La estructura y la organización de la escuela. 3. La formación y el pensamiento del profesorado. 4. Las presiones de la comunidad educativa. 5. El estudiantado formado en roles academicistas. 6. Los materiales educativos y las propuestas editoriales. 7. Cultura escolar homogenizadora, autoritaria y discriminadora. 8. Mirada fragmentada de la escuela.
Para ello es importante que cada escuela, a partir de su propia experiencia y diseño curricular, adopte la transversalidad desde distintas modalidades o estrategias. La idea principal es definir un conjunto de aprendizajes que no se inscriben en una sola disciplina y que responden a las necesidades de formación que la sociedad demanda a la educación en la actualidad. Es decir, a través de la transversalidad, este tipo de educación avanza desde la superación del paradigma tradicional enciclopedista, hacia un paradigma formativo integrador y holístico. El conocimiento académico, las prácticas educativas, el currículum oculto, las formas de organización, la distribución de poder en el seno de la institución escolar, las propuestas didácticas, los materiales, la evaluación, constituyen determinadas visiones culturales e ideológicas. La escuela conforma unas fórmulas de interacción cultural que han sido cuestionadas por fortalecer las estructuras por medio de las cuales se reproducen el modelo dominante androcéntrico, etnocéntrico, eurocéntrico y ecocida, por ejemplo.
Así la transversalidad significa un cambio de orientación, de mirada, de propuestas metodológicas y de finalidades educativas. En este sentido, la transversalidad potencia los fundamentos para perfilar una educación global, crítica y emancipadora. Cabos sueltos 1.- La semana pasada hablé sobre algunos aspectos relacionados con la Conafor, por la cual recibí el oficio B-084, GRIVB-CONAFOR, suscrito por Enrique Durand Arias, coordinador de Difusión y Cultura, donde hace algunas aclaraciones con respecto a mi nota. Mis dudas siguen, por qué destinar tan sólo 52 millones de pesos a un estado con una superficie de vocación natural forestal del 60 por ciento del territorio estatal con una riqueza forestal estimada en 2.6 millones de hectáreas de bosque. Asimismo se reporta un área de restauración de 1.7 millones de hectáreas que corresponde a terrenos con aptitud forestal dedicados a otros usos o que se encuentran en procesos de degradación por incendios, plagas y erosión, además se reporta un zona de conservación de más de 60 mil hectáreas que son aquellas que se han declarado como áreas naturales protegidas o localizadas por arriba de los 3600msnm o con pendientes mayores al cien por ciento, incluyendo vegetación de manglar. La cantidad de madera considerada en el estado es de 157.6 millones de m3 de madera en rollo de bosque templado y frío y 27.7 millones de m3 de madera en rollo de madera de selva. Lo que coloca al estado en el tercer lugar nacional en esta actividad. Argumentar que antes se destinaban menos recursos y que han crecido en más de 512 por ciento en seis años es una aclaración ociosa. Continuo creyendo que seguimos atendiendo al sector forestal (tanto lo humano como lo natural) con paliativos, bajo esquemas de financiamiento por convocatoria (oferta y demanda), sin una verdadera planeación para su desarrollo, conservación y restauración. Y no hablemos sobre el «atraso de más de 20 años provocado incluso, por políticas de desmontes forestales para actividades agrícolas o ganaderas, con la complicidad social» (subrayado nuestro), que de acuerdo al señor Durand, se tiene en un país de instituciones. Mucho menos quedan aclarados los irrisorios apoyos otorgados como «capital semilla» para atender de fondo la grave problemática silvícola presente en el estado. 2.- Aprovecho para desearles un 2008 lleno de satisfacciones personales y familiares para todos nuestros lectores, y al personal que hace posible la continuación del proyecto editorial Cambio de Michoacán. A seguir trabajando en la transformación socioambiental de nuestra casa, nuestro estado, nuestro país, nuestro mundo. Salud