viernes, 11 de marzo de 2011

Violencia escolar



POR UNA EDUCACIÓN LIBRE DE VIOLENCIA


Testimonio de violencia escolar



Hoy, miércoles 16 de enero de 2013, a las 11:20 de la mañana, pasaba por la escuela de mi hijo de cinco años, al escuchar ruido de voces de los niños que corrían en el patio, me asome. Al ver la maestra de mi hijo confirmé que se trataba del grupo de mi hijo. Veía como un grupo de 6 a 8 niños aproximadamente hacían montón sobre el piso. En ese momento busco con la mirada a mi hijo, los niños se levantan y forman un círculo, fue cuando me di cuenta que mi hijo estaba tirado en el piso, intentaba levantarse, en eso dos niños de golpe se sientan sobre su tórax y abdomen, se quitan e inmediatamente un niño supongo que es el más grande y pesado de su salón, se coloca arriba de la cabeza de mi hijo y se deja caer de un sentón sobre la cara de mi hijo. Fue cuando me acerqué a la puerta. Quise gritar a la maestra que estaba sentada cómodamente en una silla para avisarle, quise gritar a los niños que dejaran a mi hijo, estaban algo retirado unos 20 metros. Tal vez entre tantos gritos no me habrían escuchado, pero mis gritos se ahogaron en mi garganta. No pude decir una palabra, me quede mudo de la impotencia de no poder hacer nada. Tampoco podía entrar, pues la entrada estaba cerrada con llave. En eso, llegan dos maestras, abren la puerta y entran, intenté pasar pero no me lo permitieron. Les dije es que, están violentando a mi hijo, solo se limitaron a decir, yo le aviso a la maestra, los niños sólo están jugando, hacen señas a la maestra. Fue entonces cuando la maestra que estaba a escasos dos o tres metros de donde sucedían los hechos de violencia, se levanta, regaña a un niño que se aleja llorando. MI HIJO NO SE LEVANTABA. La maestra llega donde está tirado mi hijo, le habla, intenta levantarse, gatea y se arrastra llorando hasta uno de los juegos del Jardín de niños, también llamados Centros de Educación Preescolar o Centros de Desarrollo Infantil. La maestra lo toma de la mano, lo lleva hasta donde estaba sentada como si la silla fuera su centro de operaciones. El niño se tienta su pancita y las caderas, se seca las lágrimas y su carita refleja el dolor que sentía, la maestra lo revisa. Por fin, pude gritar el nombre de mi hijo. Intenté entrar, pero la puerta tenía llave. Un señor, creo que es intendente de la escuela se acerca y me dice pase usted para que hable con la maestra. Pero ¡cómo! le contesto. ¡Mire! tiene llave, el señor se dirige a la dirección. De regreso trae una llave, pero una de las maestras que recientemente habían entrado a la escuela, se acerca a la puerta y me dice que no puedo pasar y que ella le avisará a la directora y hablará con la maestra y se regresa a la dirección. En la confusión creo que mi hijo no me vio, la maestra nunca dirigió su mirada a la puerta. Estuve un momento parado como zombi en la puerta, sigo mi camino, y encuentro a otra maestra, le comento, de la violencia que acababa de sufrir mi hijo. Le digo no es justo, que a los niños sufran violencia de sus compañeros, sus maestros y de pilón si como papás también los violentamos, ¿Dónde van a ir a parar los niños? La maestra me dijo, pase hablar con la directora, luego dijo _ ¡Ah! No, la directora se encuentra en reunión en estos momentos, pero pase a la salida y platíquele usted personalmente lo que sucedió. Así me aleje de la escuela.

En esta ocasión me tocó observar parte de la agresión que sufrió mi hijo. Así que no podrán decir que no sucedió. En otras ocasiones mi hijo ha platicado, que no quiere ir a la escuela, mostrando actitudes de rechazo hacia la escuela. Al preguntarle porque no quiere ir a la escuela dice que los niños lo molestan, incluso al preguntarle quien más lo molesta en la escuela. El niño ha tomado una hoja de cuaderno con una pluma y escribió. “La maestra me jala de las greñas” el niño ha aprendido escribir aunque en el prescolar no les enseñan a escribir. Algo curioso, en la casa o en la familia nunca hemos mencionado la palabra greñas, siempre decimos cabellos.

Invito a los padres de familia que visiten más las escuelas de sus hijos, observen que sucede en el área escolar y aulas donde estudian sus hijos. Confíen en sus hijos, pueden estar en verdadero peligro o sufriendo violencia escolar. Siempre salgo con mi cámara fotográfica y de video y voy alerta a lo que suceda, o con mi celular, pero esta vez, no llevaba la cámara y del celular ni me acordé, pues quedé pasmado y frustrado desde el primer momento.

Mañana hablaré con la maestra, hoy quise redactar lo que me ha tocado vivir. Pues no quiero que la directora me salga con que: “En nuestra escuela no hay maltrato, estaban jugando, así son los niños, sólo fue un golpe. Tenga la seguridad que los profesores saben cómo manejar estas situaciones, es parte de su trabajo” Valentín Flores.







Tejido Social conferencia, aprendizaje en familia

La violencia social no se reducirá si no participan las familias.


Tejido Social conferencia from Valentin Flores on Vimeo.

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